¿En qué se parece Internet a la Democracia? Una respuesta desde la Comunicación Política

*Gonzalo Arias

blog1La red social más utilizada del mundo, Facebook, alcanzó este año un total de 1.860 millones de usuarios activos, mientras que Twitter superó los 310 millones, y con tan solo cuatro años de “vida” Instagram acaba de anunciar los 500 millones de usuarios.

La asombrosa revolución tecnológica de las décadas del 80´ y 90´ sucumbió ante los volúmenes de datos que millones de usuarios producen cada día. Pareciera que aquellas innovaciones tanto en hardware como software que cerraron el siglo pasado, quedan minúsculas ante la actividad que cada red social acumula diariamente. Seguir leyendo

La “argentinización” del proceso electoral ecuatoriano

Por Gonzalo Arias*

0_dukgi114-1El pasado domingo los ecuatorianos comenzaron a decidir en las urnas quien será el nuevo habitante del Palacio de Carondelet por los próximos cuatro años.

Cambio versus continuidad, continuidad versus cambio; ese fue el terreno que hegemonizó la competencia electoral en la primera vuelta, y lo que determinó la fuerte polarización que explicaría en gran medida la llegada de Guillermo Lasso a una posible segunda vuelta que tendría lugar el próximo mes de abril.

Se vivió una jornada decisiva no sólo para Ecuador sino también para la región:  Seguir leyendo

ECUADOR, EL GRAN GANADOR.

Por Gonzalo Arias*16523656-Rostro-humano-pintado-con-la-bandera-de-Ecuador-Foto-de-archivo.jpg

Desde el histórico debate televisado entre John F. Kennedy y Richard Nixon en 1960, que tuvo un fuerte impacto no sólo en los 70 millones de espectadores sino también en los votantes, los debates –sobre todo los presidenciales- han sido progresivamente adoptados en todo el mundo.

No se trata de una herramienta exclusiva de las democracias avanzadas, sino también de una práctica ampliamente extendida en las aún jovénes democracias de la región. Es más, en algunos países como Brasil, Colombia, México y Argentina, los debates presidenciales ya son obligatorios y están regulados por ley.

Sin embargo, esta “cultura del debate” no ha logrado consolidarse aún en Ecuador, privando a los ciudadanos de este saludable ejercicio democrático.

Seguir leyendo

Ecuador; Un debate sin grandes sorpresas

 

Por Gonzalo Arias *cgm_7116_14710476

Pocos eventos durante una campaña electoral ofrecen tan buenas oportunidades para persuadir a los indecisos y reforzar a los votantes propios, como un debate televisado.

En este marco, debe decirse que el “Diálogo Presidencial 2017” organizado por El Comercio (www.elcomercio.com), único debate que contó con la totalidad de los aspirantes a Carondelet, no deparó grandes sorpresas en cuanto a las estrategias y estilos comunicacionales de los contendientes. Seguir leyendo

TRUMP Y “LAS INVASIONES BÁRBARAS”

Por Lucas Doldán*

trump-coalitiom.jpgEn las últimas horas hemos escuchado y leído a decenas de pseudo-progres, analistas, y políticos de todo el mundo sorprendidos e indignados ante el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

Como si “la tierra de los libres” -como reza una de las estrofas del himno estadounidense- hubiese sido intempestivamente invadida por una horda de bárbaros cuyo líder se apoderó de la Casa Blanca para sentarse en el mismo sillón que alguna vez ocuparan líderes de la talla de George Washington y Abraham Lincoln.

Se pierde de vista que, más aún en los tiempos recientes, la Presidencia de los Estados Unidos no es precisamente un sitial que haya sido ocupado por hombres ni de alta cultura ni de cualidades morales destacadas: desde el actor Ronald Reagan, pasando por un Bill Clinton al borde del impeachment por mentir públicamente sobre su affaire con una becaria, hasta George W. Bush agitando sus tambores de guerra en el mundo.

El prestigioso escritor francés André Malraux, autor de “La condición Humana” y Ministro de Cultura durante el gobierno de De Gaulle, dijo alguna vez que “los pueblos no tienen los gobernantes que merecen sino los que se les parecen”.

El Presidente electo no es un paracaidista caído de alguna galaxia lejana, es el emergente de las contradicciones de la sociedad norteamericana. Una sociedad en la que el racismo es una constante, en la que la violencia está a la orden del día, y en el que la inmigración de cientos de miles de latinoamericanos por la frontera mexicana es una realidad. Una sociedad en la que el desarrollo económico convive con bolsones de exclusión. Una sociedad hastiada de las promesas incumplidas de la política tradicional, de la supuesta alternancia democrática en el marco de un bipartidismo que, se diferencia casi exclusivamente por la apelación al color rojo o al azul.

En este marco, el fenómeno Trump no es más ni por cierto menos que un de la cada vez más extendida “política de la antipolítica”, presente tanto en las consolidadas democracias del viejo continente como en Estados Unidos y las aún jóvenes democracias latinoamericanas. Un fenómeno que no tiene nada de repentino ni de espontáneo, sino que hunde sus raíces en la profunda crisis de representación y el declive de los partidos políticos tradicionales, incapaces de adaptarse a los nuevos contextos y responder a las nuevas demandas ciudadanas.

Figuras  ajenas a la política tradicional se lanzan en todo el mundo a la competencia electoral acusando a los dirigentes tradicionales de  responsables fundamentales de la debacle, de las recurrentes promesas incumplidas y la constante frustración de las expectativas.

Salvo que creamos que los electores son idiotas manipulables o que defendamos el voto calificado, queda más que claro a esta altura que Donald Trump supo interpretar e interpelar a millones de electores estadounidenses descontentos, que encontraron en él un canal de expresión para castigar con su voto a la política del status quo.

Frente a ello, la disyuntiva está planteada: o bien la ofuscación o indignación muy extendida por estas horas, o la mucho más difícil pero más fructífera autocrítica en la búsqueda de la credibilidad y legitimidad extraviada.

Hoy, probablemente más que nunca, es el tiempo de que los políticos y candidatos comprendan la importancia de “escuchar”, de salir del “microclima” y esforzarse por entender las necesidades y las expectativas de quienes son, en definitiva, los protagonistas del proceso democrático: los ciudadanos y los electores.

Quizás ese hubiese sido el mejor consejo para Hillary Clinton, válido por cierto para candidatos de otras latitudes. Dedicarse un poco menos a alertar sobre los peligros del triunfo de su rival, escuchar a los electores, a los propios y –más aun- a lo de los otros candidatos.

La candidata demócrata no pudo siquiera interpelar a uno de los sectores potencialmente más contrarios a las propuestas de Trump, como la comunidad latina. En el estratégico estado de Florida, sólo logró incrementar en un 1% la participación del voto latino. Tampoco supo interpretar ni contener a quienes se ilusionaron con Bernie Sanders en las primarias, un candidato que sin dudas supo –con todas sus limitaciones- conectar con el clima de época.

En política no basta con tener “la razón”, es necesario encarnar la voluntad popular. Las urnas, aunque no nos guste el resultado, han dado un mensaje fuerte y claro.

Las elecciones están para ganarlas. Trump ya lo hizo.

Gobernar es otra cosa, aún más difícil a la luz de muchas de sus propuestas de campaña. Pero, esa es una historia que aún está por escribirse.

*Politólogo y docente de la cátedra “La Comunicación Como Herramienta Política” (Ciencia Política – UBA)

Megalómanos. ¡¡eso sí, de izquierda!!

 Por Gonzalo Arias*

Tras las sangrientas dictaduras militares y la largaBx1svBbCUAA2vqA.jpg década neoliberal de los ’90, nuevos vientos de cambio parecieron soplar en esta parte del continente. La política latinoamericana presenció así la llegada al poder de expresiones políticas que –más allá de los lógicos matices- intentaron expresar reivindicaciones y demandas populares largamente desatendidas, como en Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, entre otros países.

Proyectos que llegaron al poder enarbolando banderas de izquierda y planteando profundas transformaciones democráticas, pero que terminaron siendo víctimas de la soberbia, la arrogancia y el ego de líderes que conciben al poder como un fin en sí mismo. Seguir leyendo

Balas de salva

 

o-PABLO-IGLESIAS-facebook.jpg“Ninguna pasión priva de manera tan efectiva a la mente de su capacidad de actuar y de razonar, como el miedo”. Edmund Burke.

Por Gonzalo Arias

Las frustradas expectativas en relación a la performance electoral de Pablo Iglesias y su fuerza “Podemos” en las recientes elecciones generales de España han vuelto a poner sobre el tapete la cuestión del cambio y las actitudes del electorado respecto a él. Seguir leyendo