La amenaza de Obaca y el rol de la verdad en la comunicación política

Omar-Obaca_CLAIMA20150505_0446_36Si hay algo que demuestra la campaña de Obaca 2015 salida a la luz en las últimas semanas es que la credibilidad en la dirigencia política argentina, lejos de robustecerse aunque con algunos repuntes en el último tiempo, es lo suficientemente flexible y endeble como para incorporar un personaje que parece más surgido de un comic que de la propia realidad.

Por Gonzalo Arias*

Sin lugar a dudas, la irrupción de un actor ficticio en los medios y en las calles, simulando ser un candidato real, obliga a la política argentina y a la sociedad civil en su conjunto a replantearse ciertas cuestiones, a más de 30 años del regreso a la vida democrática, en donde se debate continuamente qué hacer con la política y sus dirigentes (en una puja constante entre volver a creer o votar al Pato Donald).

Referirse a este tipo de operaciones implica analizar las condiciones que hacen propicia su aparición. ¿Cómo se explica que en tiempos en donde la política fue revalorizada por los jóvenes y volvió a ocupar un lugar preponderante en las discusiones, sean masivamente acompañadas este tipo de propuestas?

Una situación ocasionada no solo o no tanto por mérito o desmérito de la política sino más bien complejizada por el crecimiento de la utilización de técnicas y tácticas comunicacionales que hacen cada vez más parecidos a los candidatos, y al mismo tiempo, agregan valor a propuestas y cualidades personales logrando que casi cualquier ciudadano pueda ser candidateable.

No se trata de establecer culpables, más bien es una invitación a pensar por qué un actor puede fácilmente imitar a un candidato y que sea verosímil. ¿Qué hace que en el imaginario colectivo, todavía permanezca la idea de que “son todos iguales”? Este tipo de producciones audiovisuales de impacto, ¿en qué puede contribuir a la formación de una opinión pública mejor informada y preparada? Antes estas “distracciones”, ¿cómo quedan parados los políticos profesionales en un año electoral? ¿Les sirve para su imagen? Como ciudadanos, ¿tenemos alguna cuota de responsabilidad en el hecho de que la política sea parodiable? Y, en todo caso, ¿por qué la política tendría que estar exenta de humor?

Se ha producido también por esta misma razón una brecha entre la posibilidad de ser candidato, y construirse como tal, y la capacidad real para ocupar el cargo o función que se disputa. Aquí radica la primera amenaza del experimento Obaca, un contenido producido para el canal FW TV que se puede ver por la web (http://www.fwtv.tv/). Todos pueden ser candidatos, y no parece haber límites de lo que puede ocurrir en una campaña, en términos de promesas y de puesta en juego de un candidato. Y muchos menos si se pretende anticipar el éxito en una contienda electoral.

Todos nos permitimos dudar. ¿Quién es Obaca? Más de uno se habrá preocupado por la variación en las encuestas ante la aparición de un nuevo competidor, otros  se podrán haber divertido por el tono de las propuestas, pero nadie se animó a desacreditarlo de primera mano, de hecho los principales diarios y medios de la argentina entrevistaron al candidato virtual con la misma seriedad que a cualquier otro, evidenciando en parte el manto de legitimidad con el que pueden cubrir algunos medios a determinados candidatos. Más allá de cualquier acuerdo comercial, que desconocemos, y si bien hubo algún guiño respecto a que se trataba de una serie televisiva, ni el lector, ni el televidente ni el escucha, tuvieron demasiadas alertas respecto a qué tipo de comunicación se estaba estableciendo con el supuesto candidato (esto puede dar lugar a otro debate respecto a la transparencia de los medios y a su código de lectura, pero lo dejamos para otro momento). http://www.clarin.com/medios/Obaca-insolito-candidato-quiere-presidente_0_1351665276.html

Otro dato que nos invita a la reflexión en relación a los soportes, dispositivos, mecanismos y herramientas de la comunicación política vigentes, es que la campaña viralizada al máximo en internet tuvo su correlato en medios tradicionales con una inversión muy fuerte en vía pública, radio, tv y gráfica.

Este fenómeno puede explicarse en la necesidad de los mentores de la campaña de Obaca de volverla creíble y asimilarla a las campañas políticas convencionales, lo que refuerza la idea de que la política tiene un modo de comunicar que no ha sufrido demasiados cambios y que conserva estructuras casi inalterables.

¿Creíble?, sí. ¿Insólito?, puede ser.  ¿Efectivo? En términos comunicacionales claramente sí. Sus videos son furor en las redes sociales. En términos electorales no lo sabemos. Aquí radica la amenaza de Obaca que desafía a la sociedad argentina en su conjunto: ¿la campaña de Obaca se parece a las campañas de los dirigentes con aspiraciones verdaderas?, ¿si Obaca fuera a las urnas en la realidad podría tener una buena performance electoral?, ¿qué rol juega la verdad en la comunicación política?, ¿cuánto pesa el ser simpático y el “canto de sirenas” y cuánto pesa la idoneidad y la trayectoria?, ¿cuál es el límite del humor?, ¿nos permitimos reírnos de los problemas? Somos testigos a su vez, de un momento de la política de la Argentina en que un humorista tiene altísimas probabilidades de llegar a ocupar un cargo ejecutivo provincial.

¿La política corre riesgos de ser satirizada y no tomada en serio? Por otro lado, ¿se puede prescindir del humor en las campañas? Para algunos, todo es plausible de ser ironizado. Para otros, hay una línea que delimita la falta o no de respeto.

Obaca emite propuestas que obviamente son imposibles de llevar a cabo pero que a pesar de ello, aparentan ser las ¿ideales? Detrás de su discurso, se esconde no solo una invisibilización de los problemas reales de los argentinos, sino también, una concepción sesgada acerca de lo que nos moviliza. “Vendamos Aerolíneas, YPF, etc. total lo que necesitamos es dinero en efectivo”: es decir, se apela a lo inmediato.

O los preconceptos que anidan sus publicidades, como por ejemplo que la sociedad argentina es machista, por ende los impuestos los van a pagar quienes tengan el miembro más grande (omitiendo la participación de las mujeres), y el hecho de prometer aguinaldo todos los meses. ¿Cómo opera todo esto en las expectativas de las propuestas políticas reales?

Realidad vs ficción, seriedad vs humor, contenidos vs marketing. Contradicciones que también se cuelan en la disputa política y que establecen nuevas grietas en las consideraciones del quehacer de un ideario político. Sin sobredimensionar la aventura Obaca, ¿podrá esta contribuir con algo de claridad en este lío, o solo echará más leña al fuego?

*Director del Grupo de Investigación: “Transformaciones en las campañas políticas presidenciales en Argentina”, Ciencias Políticas, UBA.        

        

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s