Sergio Massa: entre el estreno del cambio justo y la fuga en escena de lo distinto.

elecciones-2015-2036659w300El anterior domingo, con motivo de su distanciamiento del Frente Renovador, el Diputado Darío Giustozzi (quién obtuviese el cargo por dicho partido), aseveró ante los medios:

“El Frente Renovador involucionó, se desnaturalizó, perdió su esencia original, su fuerza renovadora, su frescura. Tuvimos cambios para mal. Y hay algunas circunstancias que lo agravan, como la falta de una organización nacional”[1].

Por Julia Farías Guizzo.

En condescendencia a nuestro anterior artículo Sergio Massa: el ciudadano político, el ex miembro del frente renovador , resalta la poca estructura nacional del partido. Cabe entonces preguntarnos qué indicios de su comunicación ponen en conocimiento ésta problemática. Al observar las redes sociales que maneja el dirigente, ya sea desde su persona o desde su partido, damos cuenta que la comunicación no es sólo cuestión de instrumentalismo, sino también de personas. Es decir, no es  la suma de los medios lo que garantiza el conjunto de fines (Suárez, 2012), si bien medios y tácticas de comunicación son necesarias para organizar la estrategia electoral, lo decisivo a favor o en contra del candidato depende de los ciudadanos. Éstos visualizan la figura del candidato a través de los medios, pero saben que el candidato no es fiel reflejo de ellos y entienden -porque forman parte- que el juego establecido allí no es el electoral- democrático. Para el manejo del país es necesaria una estructura que sustente al candidato que se presenta en la pantalla grande. He aquí, ante nosotros, el conflicto.

Sergio Massa, en su construcción política nacional apeló a diferentes estrategias: la búsqueda de una alianza con el radicalismo y la suma de dirigentes “peronistas” descontentos con el kirchnerismo, por el contrario no se ve a nivel nacional una nueva columna de dirigentes propios que renueven al establishment electoral. El “cambio justo” como expresa el nuevo
slogan, implica un movimiento centrífugo de miembros “distintos”. Como sostuvo Giustozzi en su retirada:

“Tenemos opciones que tienen más que ver con el pasado que con el futuro. Esto lo han advertido tantos que se fueron yendo. Y otros que iban a venir y no vinieron”.

0000026910Si observamos las redes que maneja en la actualidad el candidato, vemos el reflejo de ésta disputa, en las recorridas por los distintos cordones electorales bonaerenses con Francisco De Narváez. ¿Qué tiene de “renovador” el frente? ¿Qué tuvo de “distinto”? ¿Cómo es el “cambio justo” y qué rol se le da a la ciudadanía dentro de él? Son algunas de las preguntas que se nos vienen a la mente al ver las modificaciones que fueron oscilando en su campaña. No obstante, hay algo que no cambia, su anuencia con la ciudadanía tomada como público.

Siguiendo a Wolton (1998) tres son los actores que obtienen legitimidad para expresarse públicamente sobre política: los políticos, los periodistas y la opinión pública. Los vaivenes e interacciones entre ellos, son infinitos y toman distintas formas. Sin embargo, podemos observar ciertos vicios de la comunicación política resultantes de la relación. Uno de ellos es la demagogia, acción que vemos representada en el candidato analizado. La demagogia sucede cuando el político se acerca demasiado a la opinión pública, viendo dicho acercamiento como una situación ideal, pero que lo fuerza a congraciarse constantemente con ella, trayendo como consecuencia una actitud refractaria en la ciudadanía que repele mensajes propagandísticos. En junio del 2014, Massa, lanza la aplicación
, en sus palabras:

El-diputado-Massa-presentó-MassApp“La tecnología facilita el contacto directo con la gente, y la política necesita eso. Por eso vamos a lanzar ésta aplicación, para que la gente pueda plantear los temas que le interesa y para que mi equipo y yo podamos tener la opinión de los ciudadanos en tiempo real. Hay que romper con los que pretenden intermediar la voluntad de la gente, hay que ir derecho a ellos. Los aparatos con la excusa de algunos para vivir la política.”

En este punto nos detenemos para pensar cómo el candidato demuestra instalar una democracia ateniense en época de masas. El contacto directo característico de la Grecia antigua y la forma de hacer política desde lo colectivo se ven puramente loables en las palabras del dirigente. El Ho boulomenos -cualquier persona que lo desee-  se expresa a flor de piel por medio de la tecnología, cualquier ciudadano que lo desee puede tomar iniciativa de una propuesta, la cual puede durar sólo un momento. Pero, cuánto se convertirá en propuesta y cuánto en discurso, el riesgo se presenta en el juego de la opinión pública. El resultado del uso de MassApp se tranformará en propuestas concretas o será sucedido de slogans que endulcen los oídos del público que pierde su rol de ciudadano. No es lo mismo tener un partido estructurado, ya sea en instituciones formales o informales que guíen sus propuestas, a poseer un partido que se muestra en escena como el cambio justo que pide la gente (nótese la pérdida del concepto de pueblo), porque ello transfigura el rol del partido. El partido absorbe las demandas más populares en términos de rating y no en términos del campo popular.

¿Qué posibilidad real de construcción de propuestas políticas se puede dar tomando a un país federal como la Argentina desde la subjetividad individual? La democracia ateniense no poseía partidos políticos, la democracia actual sí. Y ése es el nexo que debe fortalecer la comunicación entre los representantes y los representados, partidos ideológicos que tengan una lectura previa, pero dúctil, sobre el accionar político, lo que implica un proceso de construcción anterior a la campaña. Los partidos tomados como meros “aparatos” y no como herramientas democráticas terminan estableciendo canales extraoficiales de comunicación entre el electorado y el candidato, dónde la información social construida desde varias voces no se transforma en propuesta por la falta de contención partidaria.

Cómo establece Verón (2011) tanto políticos como periodistas le hablan a un mismo colectivo que es tomado como despolitizado y pasa a ser consumidor: de candidatos, de información y otros “bienes de consumo”, por lo tanto, electorado y candidato solicitan servicios de profesionales de marketing cayendo en la pura demagogia, dónde sólo pronuncian contenidos que el electorado compre. La plena visualización de ello, es el ya no poder instalar la aplicación que era de vital importancia para el contacto directo con la gente que precisaba la política. Una herramienta tan “importante” puede desaparecer a dos meses de las elecciones.

Del planteo anterior se desliza una segunda relación entre los tres actores mencionados: la comercialización (Wolton, 1998). Cuando los periodistas dejan de dar noticias de poder, convierten los medios en puro entretenimiento, garantizando audiencias y negocios, pero no su rol de vigilancia, renunciando a su función informativa, sustituyéndola por la comercialización. 0012624810Aquí citamos el caso de la presencia de Sergio Massa en ShowMatch. El mero entretenimiento devoró a la política a pesar del intento del candidato de comunicar propuestas. Si bien lo positivo de la pantalla grande y la intercomunicación de redes – dónde la TV retoma tweets o publicaciones en Facebook y viceversa- achica la brecha entre conectados y no conectados, se desvanece la información política. Massa se sitúa en un doble juego: Por un lado, lo que dice el electorado y por otro, lo que hipnotiza la vista del electorado, en el medio una estructura partidaria no lo contiene. Es entonces cuando abusa de los medios, que ya dejan de ser una herramienta y pasan a ser La Herramienta que lo une con el electorado, surgiendo una opción alternativa para medirse con sus contrincantes: un debate en ShowMatch. No se menosprecian los debates televisivos desde nuestro espacio, sino que los consideramos  una fuente legítima para confrontar posiciones, reparando en la objeción que no se plantea el debate en un programa informativo sino en un show, en el que el candidato convive con su imitador, para convencer a la “gente” del modelo de país que desea construir. Y en esta fase, de pleno acercamiento entre los medios y los políticos se genera una “complicidad” (Wolton, 1998) donde los televidentes no cuentan con información completa, sino con información dramatúrgica que provee el show.

Los medios son necesarios pero no suficientes, demasiada exposición provoca desconfianza sobre lo que el personaje de espectáculo puede hacer en la gestión. Massa se convierte en un “telepresidente” en palabras de Rincón (2008), “cerca del pueblo pero lejos de la democracia”. El punto crítico sale a escena cuando la opinión pública entiende que los tiempos de la televisión no son los de la política. El proceso de “telepolítica” está completado, los medios imponen cada vez más la lógica del entretenimiento para construir política y se erigen como dispositivos fundamentales para la construcción política. De esta manera, “amplifican al volver el debate masivo, pero le quita profundidad, argumento y densidad para ganar en estética e impacto” (Rincón, 2006).

La poca estructura partidaria, el frente más de coalición, territorialización en Buenos Aires y no nacionalización de Frente Renovador, no recoge propuestas novedosas al oído del espectador, se centra en cambios justos y acotados porque las diferentes opiniones del electorado que busca de acuerdo a las alianzas no le permiten más. Ejemplo de ello es Sergio Massa y ejemplo de un candidimage553480ad398233.55968939Santa Fe se esforzó por mostrar al mediático dentro del “equipo” de un partido de alcance nacional ubicado más allá de dicha provincia.[2] En  el caso de Massa no es el medio el que pone al candidato, es el candidato el que usa el medio, al cual éste sí le brinda más espacio.

[1] Diario Clarín. (2015): “ Me voy del masissmo: hay errores y contradicciones y no hay organización nacional”. En http://www.clarin.com/politica/elecciones_2015-massa-giustozzi_0_1354664588.html

[2] A ésta circunstancia se le adhiere el uso de Boleta Única que fortalece la personalización de la política en el cargo de gobernador en Santa Fe.

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