El poder de la unión

Como hemos señalado anteriormente en este blog, uno de los objetivos principales de Ernesto Sanz al inicio de la campaña era, por un lado, ofrecer al electorado una alternativa de cambio, y por otro, volver a posicionar al  partido (UCR) como una alternativa política[1]. Sostenemos en esta oportunidad, que a medida que la campaña avanza comienzan a plasmarse sus objetivos en acciones concretas a través de alianzas y estrategias que permitan llevarlos a cabo.

Por Matías Fernández y Lucia Jouanny

Este informe es un breve análisis del avance de la campaña del candidato a partir de un hecho en particular que posicionó a Sanz como el único precandidato presidencial del partido radical: la Convención Nacional de la UCR.

El 14 de marzo de este año se llevó a cabo en la ciudad de Gualeguaychú la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical que definiría la estrategia electoral y el precandidato presidencial del partido a competir en las PASO en el mes de agosto.

Dos posturas se enfrentaban. Por un lado, Ernesto Sanz (Presidente del Comité Nacional), proponía una estrategia de alianza con el Pro y la Coalición Cívica (CC-ARI), en lo que él mismo entendía como un “acuerdo posible, ganador y ventajoso para el radicalismo”. El ex vicepresidente Julio Cobos, por su parte, pretendía establecer una alianza más amplia que incluyera al Frente Renovador, el socialismo y al GEN – al que Sanz calificó como “la utopía del acuerdo imposible”-.

Finalmente, a partir del resultado de la votación, la Convención resolvió llevar a cabo un acuerdo electoral con los partidos PRO y Coalición Cívica–ARI y definió a Ernesto Sanz como el único precandidato presidencial de su partido, que competirá en las próximas PASO del 9 de agosto con Mauricio Macri y Elisa Carrió. En su artículo 3 la misma estableció que el radicalismo aspira a priorizar el acceso de sus candidatos a los cargos a presidente, vicepresidente, legisladores nacionales y parlamentarios del Mercosur[2]. Respecto del triunfo de su postura, Sanz declaró en su cuenta de Facebook: “Empieza el cambio y crece la posibilidad real de ganar las elecciones, porque tenemos voluntad de poder”.

¿Qué consecuencias trae esta alianza para el propio partido y cómo influye esta alianza en la Ciudad (CABA) y en el resto del país?

Como dijimos más arriba, a medida que avanza la campaña hay cambios, tanto en la comunicación como en el armado político (mapa de alianzas, en relación al artículo “Nuevas formas de la política…”[3]). Si bien sostuvimos que Ernesto Sanz intenta posicionar nuevamente a la UCR como partido alternativo concreto para el electorado, desde la comunicación, plasmando slogans propios de la historia de la UCR o a través de la colocación del mismo escudo en sus gráficas de vía pública e Internet, desde la construcción política hubo consecuencias que también comunicaron. Porque no faltaron las palabras de algún dirigente opositor, específicamente el caso del actual Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, saliendo al cruce de este acuerdo, planteando que Sanz “le regaló a Macri un partido con 120 años de historia”.

Y tras las decisiones que se concretaron en el hecho, llegaron las consecuencias “en la otra vereda”. Porque primero la Presidenta Cristina Fernández concurrió al congreso del radicalismo popular organizado por el encuentro del Movimiento Nacional Alfonsinista, encabezado por Leopoldo Moreau, alineado desde hace unos años con el kirchnerismo. Y tras este hecho, Mariano Recalde, candidato a Jefe de Gobierno, definió como vicejefe de gobierno a otro alfonsinista: Leandro Santoro.

A esto se suma que en la CABA, Sanz y Carrió apoyan la candidatura de Martín Lousteau por el Frente ECO (Energía Ciudadana Organizada) que es a su vez, y según el resultado de las PASO del 26 de abril, quien tiene la posibilidad de disputar un ballotage con Horacio Rodríguez Larreta, el candidato elegido por Mauricio Macri para reemplazarlo en su puesto de Jefe de Gobierno de la Ciudad.

De esta forma sostenemos, por un lado, que reflota la vieja división entre radicales yrigoyenistas, aliados al kirchnerismo, y alvearistas, aliados al PRO. Por otro lado, volvemos a ver a la UCR diluida, a pesar de los esfuerzos al comienzo de la campaña, que sigue sin poder recuperar ese lugar que tuvo a mediados del siglo XX como alternativa al peronismo, y además nos preguntamos si esto se consigue sólo con una campaña de comunicación previa a una elección presidencial o si es necesario un trabajo de comunicación a largo plazo, en un plan marketing político. Por último, y volviendo a hacer referencia al artículo “Nuevas formas…” nos planteamos a modo de reflexión: ¿alcanza sólo con la comunicación propiamente dicha o es necesario ser consecuente en los hechos?

[1] Barrios Fabian, Jouanny Lucia, Fernadez Matías: “Ernesto Sanz y la vuelta del radicalismo por otros medios”,  www.comunicandopolitica.wordpress.com, 2015.

[2] Ver Resolución de la Convención Nacional sobre política electoral. http://www.ucr.org.ar/

[3] Fernadez Matías: “Nuevas formas de la política en su construcción y en su comunicación”,  www.comunicandopolitica.wordpress.com, 2015.

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