Los Sims, Nietszche y el Ciudadano Kane

Por Hannah Groisman Marcilla

mirrorAl ver “El Ciudadano Kane” nuevamente me sorprendió cuan reciente y actual podía ser. La película aborda diversas temáticas y es un ícono en sí misma, pero desde la perspectiva de los medio, podría fácilmente ser un documental del 2015. Polémico, lo sé.

La historia de Kane, más allá de los matices existenciales que se nos presentan para llevarnos a la reflexión, es una metáfora del negocio de los medios, un sneak peak a su aspecto más crudo. La propia película, en uno de esos cínicos giros del destino, fue víctima de lo que criticaba, el poder absoluto. Cuando se empezó a rumorear que Welles se había basado en Hearst para su personaje principal, este, EL magnate de medios de la época, sin siquiera mirarla, decidió sabotear el film, lo que en su estreno la hizo un fracaso absoluto.

El mito del “cuarto poder” ¿no? Porque uno querría creer que los medios están para ser la voz del pueblo, no para uso y abuso del capricho de un hombre que, para colmo, está completamente alejado de la realidad. Porque eso nos enseña, también, el largometraje; como hasta el mismo Charles Foster Kane con su “Declaración de Principios” termina aislado por su poder y jugando el juego del establishment, del que alguna vez se sintió antagónico.

No es tampoco coincidencia que su última palabra antes de morir, “rosebud”, les sea familiar: era el truquito en “Los Sims” para volverse rico. Es un poco lo que efectivamente le termina pasando a nuestro antihéroe, el “Complejo de Dios”, llenarse de dinero y poder lleva al vórtice de la corrupción (o a encerrar en la pileta al Sr. Lapida sacándole la escalera, en la realidad virtual). Aquí es donde vemos como se desdibuja un poco esto del “deber de informar” vs la cuestión ética, lo que otra anécdota de la película nos va a poder ilustrar mejor: Welles llega a filmar esta película justamente por la notoriedad que recibe gracias a una transmición en su programa de radioteatro de la “Guerra de los Mundos”. Para el evento hizo una adaptación más local del libro y a modo de noticia. Como mucha gente sintonizó a la mitad del programa y no escuchó las aclaraciones pertinentes, pensaron que era un informativo real, lo que sembró el pánico… o tal vez no. He ahí a los medios, que atacaron tanto a Welles por su irresponsabilidad, por no tener medida de su influencia sobre la población, por formar parte de este nuevo medio tan peligroso, la radio (lo que en su momento fue una gran amenaza para los diarios, medio hegemónico a principios del Siglo XX). Tan graves fueron las acusaciones que el episodio pasó a la historia como un evento trascendental, con caos y suicidios, cuando el mismo Welles aclaró en varias ocasiones que no fue tan así. Quién fue realmente poco ético, entonces, ¿Welles con su expresión artística genial? ¿o los medios que, por su agenda personal, terminaron generando indignación y horror en la población? Todo tan familiar… aunque en la actualidad el miedo está enfocado hacia Internet, que constantemente es foco de alertas.

Analizando estos paralelismos se me vino a la mente el concepto de “Eterno Retorno” de Nietszche. A diferencia de como siempre se entendió, el autor no se refería a un eterno devenir cronológico inevitable, sino que, a su cínico modo, se refería a algo mucho más reflexivo, una especie de carpe diem a lá Nietszche. La idea es que, si estás obligado a vivir el eterno retorno ¿te arrepentirías de cómo has vivido? Hay que vivir la vida para no sufrir este eterno retorno. Al ver “El Ciudadano Kane”, ver como hay conglomerados, agendas de unos pocos que buscan controlar la opinión pública, negación de lo nuevo que se tilda de malo para callarlo y así poder controlarlo, sentí que este no era el eterno retorno del que quería formar parte. Parafraseando un poco a Ramonet en el artículo “Set the Media Free”, en el mundo globalizado se están repitiendo los patrones de la época del Ciudadano Kane, con el agregado del capital financiero y los conglomerados trans-media que se transforman en fábricas de ensamblaje de símbolos. Es momento, entonces, de hacernos de estas herramientas para la ciudadanía ¡Realicemos el ideal del cuarto poder! Para esto es fundamental tomar provecho de Internet, como un medio nuevo, difuso, que por su horizonatalidad intrínseca puede transformarse en la plataforma del cambio. Internet, como el “ágora 2.0”, no debe ser entregado a los que buscan restringirlo y mercantilizarlo, sino que debe ser apropiado por el pueblo, lo político.

Cuando esta película salió, en 1941, uno de los grandes temas de la época en Estados Unidos era el de la “intervención vs. aislamiento”, claramente con respecto a la Segunda Guerra Mundial, que atraviesa el gobierno del maestro de la opinión pública, Franklin D. Roosevelt, a lo largo de sus “Charlas Junto al Fuego”. Esto también está reflejado en la obra de Welles, con un Kane que termina aislado, efectivamente, muriendo rico y sólo. No tomemos la vía que eligió Kane, es momento de la intervención, es momento de poner manos a la obra.

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