¿Y vos, a quién (por qué) elegís?

Por Leandro Bruni

Como en Tv el tiempo es tirano, en campaña el tiempo es un aliado. Sin perder un segundo Macri aprovechó el escenario de victoria de Horacio Rodríguez Larreta para buscar reconciliarse con el electorado que aprueba la gestión de Cristina Fernández. Capital Federal va quedando atrás, y si el referente del PRO quiere hacer pie en el escenario nacional, aquel que aprueba por sobre el 40% la gestión de la presidenta, deberá re-posicionarse ante dicho electorado.  Este es uno de los momento más importante en una campaña.

La hora de hablarle a un electorado contenido en CABA esta terminando, y es tiempo de  definir a que electorado se intentará llegar. Siempre habrá un número de electores a los cuales será imposible interpelar, porque nunca votarían al candidato en cuestión. Como decía Maxwell McCombs “una campaña política no consigue una conversión masiva, pero debe conseguir que los seguidores de un partido se agrupen para votar” y eso intentará Macri. No hay “baño de humildad”, giro de timón, ni sincericidio k. En palabras de Durán Barba “nosotros tenemos que entender a la gente”.

Los extremos nunca parecen interesarles a los asesores politicos. Los que nos votan seguro, y los que seguro no nos votan, están allí. Los primeros son militantes, quizás seguidores de años, que a pesar de los reveses y declaraciones del candidato estarán siempre de a pie esperando por su líder. Los segundos no solo odiaran al candidato, sino que posiblemente transmitirán ese odio a otros votantes. Ambas son, generalmente, minorías[1]. Sin embargo el ojo de quien quiera ganar una elección se desplaza al centro del espectro electoral, donde yace una inmensa masa heterogénea de electores que tienen un voto flotante, disperso, más o menos condicionado y que en muchos casos pueden decidir su voto en las últimas horas antes de los comicios. Pero, ¿Por qué votarían a un candidato particular, siendo que “no se casan con nadie”?

Esa pregunta desvela durante toda la campaña, más aun cuando hay que decidir el posicionamiento que el candidato tomara: ¿Dónde me paro, a quien le hablo, que digo para que más gente me vote?

Si el dicho es “el que mucho abarca, poco aprieta”, en política el que mucho quiere representar, a pocos (electores) llega. La habilidad política en el posicionamiento consiste de alguna manera en lograr condensar en el candidato los atributos con los que el votante se identifica. No se trata de querer ser bueno, ético, saber de educación, de economía, de relaciones internacionales, etc. Sino entender cuáles son los pocos temas que en la coyuntura  identifican a la mayoría de los votantes.

En la historia política argentina resaltan algunos casos históricos de posicionamiento como los de Raúl Alfonsín, quien en 1983 logro la presidencia argentina posicionándose como el candidato que encarnó la democracia, los derechos humanos y legitimidad popular. Si bien son tres conceptos, su campaña consistió en unirlos como una sola cuestión. Sin duda eran los temas más importantes del momento y con los cuales el electorado se identificaba.

Veamos algunos casos de posicionamiento:

Candidatos

Slogan, Spot o dichos

Posicionamiento

Juan Perón

(1945)

“Braden o Perón”

Braden_o_Perón

 

La eleccion se polarizo entre el imperio (Estados Unidos) o lo Nacional, la Argentina (Perón).

Raúl Alfonsín(1983) “Con la democracia se cura, se come y se educa” Democracia, derechos humanos y legitimidad popular
Carlos Menem(1989) “revolución productiva y salariazo”
El único candidato que puede terminar con los problemas económicos (hiperinflación).
Fernando de la Rua(1999) Spot: “Corrupos”
El candidato que termina con la corrupción de los 90. No es el más simpático, el mejor orador ni el mas gracioso, pero es alquien ético en una coyuntura de corruptos.
Cristina Kirchner (2011) Spot: “La fuerza de un país, de un pueblo”
La única candidata con la fuerza (apoyo popular) necesario para gobernar.
Daniel Scioli(2015) “Scioli para la Victoria”x000626357-551bd43187777651x483.jpg.pagespeed.ic.fW37wLTeIn Es el candidato para ganar (victoria) y es el candidato del FPV (frente para la victoria)
Sergio Massa(2015) “El cambio justo”elecciones-2015-2036659w300 El candidato que no es ni la continuidad del FpV ni volver al neoliberalismo de los 90 del PRO. Es el cambio “justo” ni uno, ni otro.
Martín Lousteau(2015) “Es cierto, hay cosas que se hicieron bien. Pero la realidad no se puede tapar con globos”
Ser el candidato que no critica ni al PRO ni al FpV. Ve una ciudad que se hizo mucho, pero se puede hacer más.

¿Cómo decidir un posicionamiento?

El esquema de análisis teórico que divide la sociedad en dos o tres focos (Izquierda – Centro – Derecha) tuvo vigencia desde la revolución francesa hasta avanzado el siglo 20. Incluso hoy continúa presente en diversos análisis  académicos y periodísticos. Su simpleza y claridad son una herramienta muy útil para esquematizar ideas y posturas ideológicas.

A continuación podemos observar un claro ejemplo de temas según la Izquierda y la derecha:

izqu

Como vemos en el grafico hay ciertos temas que podemos considerar “clasicos” de la derecha: la libertad individual, la propiedad privada, el merito individual (como motor del progreso), etc. Como también ocurre con la izquierda: la lucha de clases (como motor de la historia), la burguesía oprimiendo al proletariado, la solidaridad (que se produce, o debería producirse en la clase trabajadora ante la opresión de la otra clase), etc.

juegos-de-poderSin embargo es un esquema rígido, donde lo estático de los conceptos no representa la dinámica política fáctica. El analista y asesor político estadounidense, Dick Morris desarrollo en Juegos de Poder y luego en El nuevo Príncipe el concepto de triangulación. Este demuestra el método por el cual los candidatos parece contentar tanto a los votantes de derecha como de izquierda, oscilando por el centro.

De este modo lo resume Morris: “La esencia de la triangulación radica en utilizar las soluciones de su propio partido para resolver los problemas del otro bando. Solucionar los problemas que motivan a los votantes del otro bando, a fin de debilitarlos políticamente.”

Los temas que eran propios de un elector son reinterpretados y expresados de una forma tal que puede ampliar el caudal electoral. Claramente es un desafío que no logra superar cualquier tema ni cualquier candidato. Pero de eso depende la habilidad del equipo de campaña y el hecho de no cederle tema alguno a adversario político. Veamos a continuación un grafico de triangulación típico en Estados Unidos:

repFederalizar la educación significó para los demócratas generar políticas para incentivar la educación publica, mientras que para los republicanos, si la educación contenía a los jóvenes enseñándoles oficios, otorgándole premios a los mayores rendimientos y enseñandoles pautas de comportamientos y las consecuencias punitivas para aquellos que  delinquen, ésto se traduciría en mas seguridad y futura mano de obra cualificada. Morris señala que la clave esta en ver cual es el tema que compete a los dos partidos, en este caso seria la educación, y como cada uno lo resolvería. El partidio o candidato que logre interpretar las herramientas de su adversario y pueda encontrar una palicacion superadora, lograra atraer a un electorado ajeno.

perodDel mismo modo podríamos pensar la triangulación en Argentina:

En nuestro país el esquema de Morris se enfrenta a un desafio: no hay un bipartidismo fuerte, es decir que los temas no están polarizados en dos partidos. Pero si pensamos un escenario ideal de bipartidismo entre el PJ y la UCR podemos asignarles los temas clásicos de cada uno. De este modo uno de los conceptos radicales de los 80´s como la institucionalidad o la democracia polarizaba con el concepto peronista de justicia social. Este fue uno de los casos en los cuales Alfonsín logro triangular, señalando que sin democracia no había justicia social.

Morris define los principios de la triangulación en 3 puntos:

  1. Solucionar los problemas del otro bando.
  2. Utilizar soluciones de ambos partidos al hacerlo.
  3. Mantener la atención en los temas de la propia agenda.

Un problema muy común y sin resolver en los candidatos “progresistas” es encontrar respuestas a problemas como la inseguridad sin caer en reduccionismo vacios. Si la respuesta es con mayores penas punitivas, la solución es de derecha. Si la respuesta es que “la inseguridad es una sensación”, el votante preocupado por dicha cuestión se niega por completo al candidato que responda de tal manera. La cuestión está en quien logra responderle, aun a votantes opuestos.

[1] Existen sociedades polarizadas ideológicamente en las cuales la militancia compone una masa considerable del electorado. No es el caso de la actual argentina, en la que para ganar una elección no basta con movilizar a toda la militancia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s